martes, 23 de abril de 2019


... Las limitaciones están en nuestra cabeza...

Aitziber

Mi nombre es Aitziber, tengo 40 años y soy portadora de una ostomía definitiva desde el 25 de mayo del 2012 debido a un cáncer colorrectal. Mi gran aventura comienza en el otoño del 2011, cuando embarazada de 3 meses comienzo a encontrarme mal: sacroelitis, anemia severa, supuestas almorranas que me producían sangrados, perdida de peso, agotamiento... un verdadero infierno. Los médicos achacaban todo al embarazo, un mal embarazo donde la madre sufría y el feto se desarrollaba con total normalidad. Dos semanas antes de lo previsto, el 16 de abril de 2012, nace mi hijo Unax mediante un parto vaginal sin complicaciones. Al dar a luz me encontraba algo mejor, pero seguía muy cansada y me quedé en los huesos. Al de dos semanas de dar a luz, justo en la fecha de parto que me dieron, el 30 de abril, ingreso en urgencias de madrugada por una rectorragia. Pruebas y más pruebas y por fin un diagnóstico: cáncer colorrectal, un tumor en el colón y dos en el recto con necesidad de amputar el recto y ser portadora de una ostomía de por vida. Primero operarían y después empezarían con los tratamientos, 6 sesiones de quimio y 25 de radio. Cuando me dieron el diagnóstico y me dijeron que llevaría pegado a mi cuerpo por el resto de mi vida una bolsa no me causó ningún trauma, y la que vive sin un pecho, sin un brazo...mi único deseo era que tuviese solución y pudiese vivir, tenía un niño de 25 días en casa esperándome. ¿Pero qué es una ostomía y qué supone? Ahí es donde tengo la gran suerte de conocer a mi estomaterapeuta, Maite. Al día siguiente de darme el diagnóstico pasó por mi habitación a presentarse y quedamos en que me traería material y me explicaría en qué consistía una ostomía. Recuerdo que me explicó que tendría en mi tripa un nuevo miembro llamado estoma, que sería como un culete, una fresita, mi intestino, como un calcetín que le das la vuelta, cosido a mi tripa. Que podría hacer una vida normal, y incluso practicar cualquier deporte excepto kárate y judo. Recuerdo que me mandó traer un pantalón de casa para saber a qué altura llevaba la cintura y poder ajustar la ostomía lo máximo posible. Me marcó dónde podría ir y me puso un simulacro, una bolsa llena de gel que simulaban ser heces. Así estuve unas horas, haciéndome a la idea que aquel colgajo iba a estar conmigo de por vida. Y llegó el día de despertarme con mi ostomía, recuerdo que cuando la enfermera me hacía el cambio de bolsa yo sentía curiosidad y miraba de reojo. Maite me decía que ya tendría tiempo de mirar, que cuando me recuperase un poco de la operación comenzaríamos juntas practicando el cambio de bolsa y discos. Y así fue, en el baño del hospital delante de un espejo.

Os preguntaréis cómo es mi día a día con una ostomía y qué ha cambiado en mi vida. A día de hoy puedo decir que sigo haciendo la misma vida de antes, que aquellas limitaciones o dudas que me planteé al inicio de mi ostomía han desaparecido o no se han hecho realidad, visto igual que antes, tengo la suerte que todos los alimentos me sientan bien, sigo activa laboralmente, disfruto del tiempo libre, hago deporte... La mayoría de las veces las limitaciones de nuestra ostomía están en nuestra cabeza.

En este camino he tenido la gran suerte de estar acompañada de mi familia, mi marido e hijo que me daban fuerzas día a día, mi círculo de amigos, mis compañer@s de trabajo, todos el personal del hospital, médicos, estomaterapeuta, enfermer@s, personal de limpieza... La enfermedad me enseñó que tenía mucha gente a mi alrededor que me quería y apoyaba y eso me daba fuerza para ser fuerte y luchar a tope. A veces la vida nos enfrenta a grandes retos, donde nos queda otra que luchar y tirar hacía adelante, donde no nos podemos parar a preguntarnos porqué a mi. Los ostomizados, con un buen asesoramiento, podemos tener una calidad de vida buena.

Mi gran lema es: LAS LIMITACIONES ESTÁN EN NUESTRA CABEZA.

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2017

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Alberto R. (Cantabria)

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Mariano A. (Las Palmas)

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Fernándo R. (Santander)

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Mª Ángeles L. (Quart)

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Yoshua P. (Alicante)

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Ángel C. (Cartagena)

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Claudia S. (Madrid)

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Patricia G. F. (León)

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María Yolanda F. (Cáceres)

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Bárbara S. (Cartagena)

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José M. (Alcalá Guadaíra)

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Ángela G. (Valencia)

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Conchi (Tenerife)

Soy feliz, puedo hacer muchísimas cosas que antes no hacía.

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Montse G. (Barcelona)

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Victoria H. (Madrid)

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Hay muchas vidas dentro de una sola vida y merece la pena vivirlas...

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